El médico especialista en Anatomía Patológica debe tener competencia teórica,
práctica y metodológica, que le permite diagnosticar, prevenir, controlar, sugerir normas
de tratamiento de enfermedades de las personas, familias, comunidad y ambiente con
capacidad científico, teniendo en cuenta la realidad local, manejando adecuadamente
la epidemiología, el enfoque biológico social, el diagnóstico final correcto de todas las
biopsias, piezas quirúrgicas, citológico y autopsias a través de un conjunto de técnicas,
métodos y conocimientos teóricos – prácticos que especifiquen el origen, desarrollo y
consecuencia de la enfermedad desde un punto de vista morfológico.
El vertiginoso desarrollo de nuevas técnicas, la incorporación de diferentes tecnologías
y metodologías (microscopía electrónica, biología molecular, inmunohistoquímica,
técnicas de inclusión, etc.), la aparición de nuevos fenómenos patológicos (sida,
hantavirus, etc) y al surgimiento de subespecialidades (como la hematopatología, la
inmunopatología, la patología de trasplantes, biología molecular) obligan al médico
patólogo al continuo estudio para poder enfrentar los nuevos desafíos.